Todo sobre la Enfermedad Renal Crónica

La Enfermedad Renal Crónica (ERC), es una carga de salud cada vez mayor a nivel mundial. Ya que, en la actualidad, se estima que el 10% de la población mundial, se ve afectada por esta enfermedad; mientras que, en el caso de las personas mayores de 65 años, la prevalencia supera el 20% (1,2).

Por otro lado, en Estados Unidos, la enfermedad renal crónica es una de las diez primeras causas de mortalidad prematura, y su incidencia va en aumento. Se estima, que la enfermedad renal afecta a casi el 15% de la población (o 30 millones de personas), y de estos, 661 000 personas sufrieron insuficiencia renal, requiriendo de diálisis o trasplante (3,4).

Por lo tanto, es importante que la población mundial conozca más de la enfermedad renal crónica, y que los sistemas de salud pongan énfasis en prevenirla. Ya que, además de disminuir la calidad de vida de los pacientes, y causar un gran impacto económico en los mismos y sus familias, la incidencia de enfermedad renal aumentará en las próximas décadas, sobre todo porque nos encontramos en un entorno de obesidad constante (4). 

A continuación, te contamos todo lo que debes saber sobre esta enfermedad, y su relación con la alimentación y nutrición.

 

1. Enfermedad Renal Crónica

Según la National Kidney Foundation (NKF) de Estados Unidos, la enfermedad renal crónica es una afección que indica que los riñones están dañados, y, por lo tanto, no pueden filtrar la sangre lo suficientemente bien ni mantener la salud corporal. Debido a que existe una  disminución de la tasa de filtración glomerular, la cual es el proceso en el que los riñones filtran la sangre (a través de glomérulos, que son filtros muy pequeños), eliminando excesos de líquido y desechos (5,6).

1.1 Causas

Causas de la enfermedad renal
Fuente: Istock photo

Las 2 principales causas de la enfermedad renal, son la diabetes y la hipertensión arterial, siendo la diabetes tipo 2, la principal causa inmediata, según estudios. Además, en Estados Unidos, se estima que al menos el 70% de casos de insuficiencia renal, son causados por las dos enfermedades mencionadas. Sin embargo, se sabe también que los factores genéticos tienen un papel importante en la incidencia y desarrollo de la enfermedad, sobre todo, en los casos de insuficiencia renal en menores de 50 años (2,4,5).

Por otro lado, se ha determinado que más del 24% de casos de enfermedad renal crónica en países industrializados, tienen su origen en factores nutricionales, los cuales se pueden prevenir. Entre estos factores se encuentran la dieta occidental, la obesidad, la resistencia a la insulina, y el síndrome metabólico (además de las causas mencionadas anteriormente: diabetes e hipertensión) (3,4).

1.2 Síntomas

Cansancio
Fuente: Unsplash

La mayoría de personas con enfermedad renal temprana no presentan síntomas, y es por esto que muchas veces, la enfermedad no es diagnosticada. Según estudios científicos, se estima que el 94% de personas con deterioro leve a moderado de la función renal, y el 48% de personas con disfunción renal grave, no son diagnosticadas por la ausencia de síntomas. Sin embargo, en etapas más avanzadas de la enfermedad, se puede experimentar los siguientes síntomas (3,5):

  • Cansancio o falta de aliento
  • Falta de apetito
  • Dificultad para conciliar el sueño
  • Boca seca
  • Picazón en la piel
  • Calambres por las noches
  • Hinchazón de pies y tobillos
  • Necesidad de ir al baño frecuentemente (especialmente por las noches)

 

 1.3 Diagnóstico

Extracción de sangre
Fuente: Unsplash

La enfermedad renal crónica se diagnostica, cuando se presenta una disminución de la tasa de filtración glomerular (filtración de la sangre) a menos de 15 mililitros por minuto, o por la presencia de daño renal persistente, durante al menos 3 meses (6).

Existen 2 análisis para detectar enfermedad renal:

  • Análisis de orina: Se utiliza para identificar proteína en la orina (albuminuria), ya que este es un signo de que los riñones no están filtrando la sangre correctamente.
  • Análisis de sangre: para detectar creatinina, la cual es un producto de desecho proveniente de la masa muscular. En este caso, cuando los riñones están dañados, tienen dificultad para eliminar la creatinina de la sangre y, a partir de este examen, se realiza una fórmula matemática para determinar la tasa de filtración glomerular (5).

 

1.4 Estadios

La enfermedad renal consta de 5 estadios o etapas, y estas se determinan en función del daño renal y la tasa de filtración glomerular. Es importante mencionar, que la etapa debe ser determinada por un médico, para que a partir de este diagnóstico se pueda indicar el tratamiento. A continuación, se muestran los 5 estadios (5):

 

Etapas de la enfermedad renal
Fuente: National Kidney Foundation

 

2. Impacto de la dieta en la enfermedad renal

Hamburguesa y papas fritas
Fuente: Unsplash

Como lo mencionamos anteriormente, la adherencia actual a un patrón dietético occidental, alto en azúcares, grasas saturadas y trans, y exceso de proteínas, provenientes sobre todo de productos ultra procesados, se asocia con un riesgo mayor de desarrollar enfermedad renal crónica. Ya que este patrón de alimentación, puede causar una disminución de la filtración de la sangre en los riñones, y un aumento de la excreción de proteínas en la orina (indicador de daño renal). Además, la dieta occidental está asociada a la diabetes e hipertensión, los dos principales causantes de la enfermedad renal crónica (4).

2.1 Impacto negativo

  • Proteínas: un exceso de proteínas en la dieta (sobre todo las provenientes de alimentos de origen animal), pueden provocar un aumento del flujo sanguíneo, e interferir en la capacidad del riñón, para poder filtrar correctamente la sangre, afectando a las nefronas y glomérulo (partes importantes del riñón, que participan en la filtración). Además, una dieta alta en proteínas también se asocia a una mayor excreción de proteínas en la orina (lo que indica daño renal).


  • Fósforo: La absorción del fósforo de fuentes de proteína vegetal, es mucho menor que cuando se consume fósforo proveniente de fuentes de proteína de origen animal (como las carnes y lácteos, por ejemplo). Además, una alta ingesta de fósforo puede conducir a dañar partes del riñón, necesarias para un correcto funcionamiento.


  • Grasa: se ha determinado en estudios científicos, que las personas que consumen una dieta alta en alimentos fritos y grasa animal, tienen un mayor riesgo de desarrollar ERC. Ya que, la grasa puede atrofiar la tasa de filtración glomerular, y aumentar la presencia de proteínas en la orina.


  • Sodio: Cuando se consume un exceso de sodio en la dieta, principalmente proveniente de la sal (usada en las preparaciones, o en alimentos ultra procesados), hay un mayor riesgo de hipertensión arterial (causa de ERC), enfermedades cardiovasculares, y enfermedad renal. Ya que puede provocar un aumento del volumen de sangre, daño renal, y un aumento de filtración de proteínas en la orina (4).


2.2 Impacto positivo

Alimentación basada en plantas
Fuente: Unsplash

Actualmente, se sabe que una dieta alta en frutas, verduras y fibra, como la “Alimentación basada en Plantas”, así como, una dieta alta en proteínas de origen vegetal o de carnes blancas, magras, y lácteos descremados, como la dieta DASH, pueden retrasar la progresión de la enfermedad renal crónica. Asimismo, mejorar la calidad de vida de los pacientes, prevenir la muerte prematura, y evitar comorbilidades (como enfermedades cardiovasculares). 

 

En conclusión, es importante informar a la población mundial sobre las causas de la enfermedad renal crónica, para contribuir a la prevención de esta enfermedad. Ya que, las dos principales causas de esta, la diabetes y la hipertensión, pueden también prevenirse en la mayoría de casos, llevando patrones de alimentación más saludables.

 

Te invitamos a unirte a nuestra comunidad de Enfermedad Renal Crónica, para que puedas leer los próximos artículos sobre la dieta DASH y la Alimentación Basada en Plantas, y su relación con esta enfermedad.

 

Pierina Vidal Del Carpio

Licenciada en Nutrición y Dietética

 

Bibliografía:

  1. Vallianou N G, Mitesh S, Gkogkou A, Geladari E. Chronic Kidney Disease and Cardiovascular Disease: Is there Any Relationship?. Current cardiology reviews. 2019; 15(1):55–63. Disponible en:  https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29992892/
  2. Chevalier R L. Evolution, kidney development, and chronic kidney disease. Seminars in cell & developmental biology. 2019; 91: 119–131. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29857053/
  3. Adair K E, Bowden R G. Ameliorating Chronic Kidney Disease Using a Whole Food Plant-Based Diet. Nutrients. 2020; 12(4): 1007. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32268544/
  4. Kramer H. Diet and Chronic Kidney Disease. Advances in nutrition (Bethesda, Md.). 2019; 10(Suppl_4): S367–S379. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31728497/
  5. National Kidney Foundation. La Enfermedad Renal Crónica [Internet].
  6. Naber T, Purohit S. Chronic Kidney Disease: Role of Diet for a Reduction in the Severity of the Disease. Nutrients. 2021; 13(9): 3277. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34579153/
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